domingo, 11 de septiembre de 2016

Permission marketing la alternativa legal al SPAM



Cada día se envían millones de correos electrónicos en busca de algo de atención. Una parte de ellos se hace legalmente, es decir, con el consentimiento de las personas que lo reciben. La otra parte no lo tiene por lo que se convierten automáticamente en spam. Enviar correos masivos sin permiso de los receptores es una mala práctica, además de ilegal según la normativa europea.
En 1999, Seth Godin acuñó el término de permission marketing para referirse a aquellas comunicaciones o campañas que el usuario sí quiere recibir de empresas. Queda claro con su definición que es lo opuesto al spam o correo no deseado. Así, el permission email marketing es una manera legal de enviar información comercial porque el receptor ha dado su consentimiento explícito para recibirla. 


El permission marketing surge como contraposición a la interrupción de anuncios que suelen ser poco interesantes para el usuario por ser masivos y poco exclusivos. Su objetivo es todo lo contrario: centrarse en rentabilizar únicamente a aquellos usuarios que demuestran interés por nuestras comunicaciones y a los que podemos acercarnos de manera más personal.


De hecho, la palabra que utiliza Godin es ‘inversión’: conseguir el permiso de los usuarios para enviarles emails es una inversión que hay que ver como una forma de conseguir clientes potenciales. Se trata de empezar una relación a más largo plazo con ellos y no tanto buscar una conversión rápida como podría hacerse con el spam. Con el tiempo, la confianza aumentará y con ella las probabilidades de compra. No en vano, el subtítulo de su libro “Permission Marketing” es “convertir a extraños en amigos y a los amigos en clientes”.

Llevar a la práctica el permission marketing depende básicamente de la forma en que se incorporen los suscriptores a la base de datos o, en otras palabras, de la configuración del formulario de contacto o de alta a la newsletter. Si importamos una lista sin que esas personas hayan dado su consentimiento, estaremos haciendo spam. Si, por el contrario, utilizamos una suscripción por doble opt-in nos aseguraremos de que los suscriptores quieren realmente recibir nuestros mensajes.


Para ser aún más transparentes y cumplir con la normativa, se añade un check box que el usuario ha de marcar para aceptar la política de privacidad. En esa página, conviene incluir una mención al tratamiento que se hará de sus datos de manera que, por ejemplo, se advierta que se podrán enviar mensajes comerciales propios además de cumplir con el motivo del propio formulario (pedir información, comprar un producto…).


Con el permiso explícito del suscriptor, los mensajes informativos cuidan los intereses de la marca ya que el spam puede dañar la reputación y provocar denuncias de usuarios descontentos con el uso de sus datos.

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